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La Vulnerabilidad sigue

Por: Patricia Garcés
2019-06-04 12:01:34
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Soundtrack para esta columna: “Vienna” de Billy Joel.

“You've got your passion, you've got your pride
But don't you know that only fools are satisfied?
Dream on, but don't imagine they'll all come true
When will you realize, Vienna waits for you?”

En la columna anterior hablamos de Vulnerabilidad y de lo bonito que es “aventarse al ruedo”, les platique una anécdota linda de cuando me puse Vulnerable y las cosas salieron bien pero hoy, hoy les quiero contar que no todo es miel sobre hojuelas mis estimadas y estimados. Resulta que cuando uno se pone Vulnerable y literal se avienta al ruedo lo más seguro es que nos lleguen los catorrazos, bueno, se los quería poner bonito pero permítanme eliminar aquello de “lo más seguro” para cambiarlo por: “!Nos van a llover los catorrazos!”, ser Vulnerable es saber que en algún momento vas a recibir un “no” por respuesta, que las cosas no van a salir como esperas, que vas a terminar preguntándote: “¿para qué fregados me arriesgue? Y que obviamente te van a llover las críticas también, porque resulta que aquellos que no se avientan al ruedo se sienten bien tranquilos de estar desde las gradas dándonos su no solicitada opinión.

Aquí el truco es ignorarlos, los que están cómodamente sentados en las gradas y no entran en la zona de riesgo que es la Vulnerabilidad no tienen el derecho de decirnos que si o que no hacer, no permitan que personas frustradas porque no tienen el coraje de aventarse tengan el poder de hacerlos sentirse mal por algo que ustedes si tienen el valor de experimentar.

Mis relaciones más significativas han pasado por grandes momentos de vulnerabilidad, momentos sumamente incomodos donde se tuvieron conversaciones difíciles, donde se dijeron y se escucharon cosas no muy agradables (siempre desde el más profundo respeto por mí misma y por la otra persona), donde nos atrevimos a decir: “espera, esto no me gusta, X cosa me hizo sentirme de esta manera” y si, es súper desagradable sentarte en esos momentos al lado de la otra persona, escuchar con empatía, tragarte tu orgullo y aguantarte esa sensación de incomodidad que te deja como un vacío en el pecho y ganas de salir corriendo.

Pero si te quedas, si aguantas, si escuchas de manera asertiva, si expones tus puntos con calma y amor resulta que la relación crece, mejora, se vuelve más sólida y entra en una etapa diferente.

Punto para la Vulnerabilidad. Para el ser humano pareciera que es más fácil causar dolor que sentir dolor, recuerden que vamos por la vida tomando decisiones en base a dos premisas: evitar el dolor o sentir placer.

Hay que trabajarle para reconocer esto y sobre todo animarnos a ser Vulnerables para dejar de proyectar nuestro dolor en otras personas. Los seres humanos estamos programados para sentirnos conectados a los demás, no podemos ir por la vida solos.

En la ausencia del amor y el sentido de pertenencia inevitablemente va a haber sufrimiento. Ojo con esto. Siempre podemos escoger el valor de ponernos Vulnerables por encima de la comodidad de no hacerlo.

Esta columna es por sí misma un ejercicio de Vulnerabilidad

Cada quincena temo no tener tema del que hablarles, me pregunto si alguien me va a leer, si estarán o no de acuerdo con lo que aquí expongo.

Tal vez sería más fácil quedarme con todas estas ideas dando vueltas en mi cabeza sin plasmarlas por acá, sin duda habría menos riesgo.

Pero, ¿saben una cosa? Si no pudiera compartir esto con ustedes, honestamente yo sería un poquito menos feliz.

Así que de nuevo, elijo el coraje de salir de mi zona de confort y lanzarme al ruedo.

¿Se lanzan conmigo?

Y así las cosas.


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Patricia Garcés

Reynosense viviendo en Tijuana. Molestando a la humanidad desde 1976. Me gustan los perros y no entiendo la obsesión de las personas por los gatos, nunca me han dado confianza. 

Correo electrónico: pat1228g@gmail.com

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