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Tonala

Por: Miguel Perez
2018-05-01 14:40:48
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Queridos entomafóbicos, comienzo la columna de esta semana disculpándome con ustedes, en esta ocasión dejaré de lado el tono chacotero que acostumbro en este espacio. Y no, no es que no haya mucho de que reírnos en estos días, dejaré en el tintero todos los dichos post debate de los candidatos, me abstendré de escribir sobre la resolución de la SCJN a la ley chayote que se queda como estaba, sin tope al gasto en comunicación social y su uso discrecional.

No tengo ánimos de contarles del nuevo edificio que rentará la PGR por 12 millones de pesos mensuales de todos nosotros con el conque de que su edificio se dañó con el sismo del 19 de septiembre (¿y los damnificados para cuándo, señores?). No quiero ni siquiera tocar el cochinero que PEMEX reservó para proteger al señor Lozoya del escándalo de Odebrecht.

No queridos lectores, en esta ocasión seré breve.

La fiscalía de Jalisco confirmó la muerte de Javier Salomón Aceves Gastélum, de 25 años, Jesús Daniel Díaz y Marco Ávalos, de 20 años cada uno, desaparecidos hace un mes. Los jóvenes estudiantes de cine desaparecidos desde el 19 de marzo pasado de acuerdo con la información oficial fueron asesinados y sus cuerpos disueltos en acido.

Salomón, Daniel y Marcos fueron interceptados y “levantados” por supuestos integrantes del crimen organizados quienes los confundieron con miembros de un cartel contrario.

No voy a entrar en los detalles que la autoridad ha hecho públicos. No quiero caer en la especulación y el morbo.

No tengo palabras para manifestar mi enojo, mi indignación, mi impotencia ante estos hechos que enlutan a otras tres familias, que se suman a la de otros 14000 desaparecidos sólo en Jalisco. Este es un crimen que nos lastima todos y que nuevamente atenta contra los jóvenes, contra los estudiantes, contra los creadores.

En estos días se respira el luto, la rabia, la indignación, a medias, adormecidos por otra campaña electoral, por ver a un quinteto de impresentables buscar a la presidencia y que no tienen, ninguno, la intención de terminar con la militarización del país.

¿Hasta cuando dejaran desde el gobierno federal de jugar a la guerrita contra el narco? ¿Cuándo comenzará a trabajar en la reconstrucción del tejido social lastimado por esta estrategia fallida que se sostiene desde hace una década? ¿Cuándo se tomarán en serio la inversión en salud, educación, oportunidades de investigación, desarrollo profesional? ¿Cuándo podrán sobre la mesa seriamente la legalización de las drogas? ¿Cuándo nuestro gobierno dejará de ser indolente a la sangre derramada? ¿En qué momento nos acostumbramos a esta masacre, la normalizamos? ¿Cuándo nos podrán garantizar seguridad verdadera?

¿Qué futuro nos espera?


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Miguel Perez

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