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Busca reprogramar el cerebro

Por: Administración
2018-01-20 20:03:54
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Su meta es clara: lograr reprogramar el cerebro. Y los primeros pasos están dados.

El investigador mexicano Luis Alberto Carrillo Reid, de 38 años, descubrió que los ensambles neuronales son el módulo básico de procesamiento cerebral y no la neurona, como postuló el Nobel Santiago Ramón y Cajal; además, logró activarlos artificialmente, abriendo la puerta a tratamientos contra males neurodegenerativos y mentales.

"(Los ensambles) funcionan como piezas de Lego. Son estructuras muy estereotipadas que tienen reglas comunes entre ellas y que constituyen la unidad fundamental, los módulos, de la corteza y del cerebro en general.

"Podemos pensar que, si juntamos varios de éstos, podemos tener funciones diferentes o podemos expandir las funciones que existen de alguna manera", explica.

En 2016, publicó en la revista Science los resultados de un estudio que dirigió por tres años en la Universidad de Columbia, en Nueva York, con el reconocido neurobiólogo español Rafael Yuste.

Mediante tecnología optogenética, Carrillo Reid comprobó que los ensambles neuronales son la unidad mínima de funcionamiento cerebral, además de que es posible activar todo ese microcircuito y su función estimulando con un láser sólo una de las células que lo conforman.

Al reactivar externa y específicamente los ensambles neuronales con comportamiento aberrante por la enfermedad, esto podría aplicarse en tratamientos contra Parkinson, epilepsia o depresión, indica.

Tras ocho años de estancias posdoctorales en Japón y Estados Unidos, el científico ha regresado al País para constituir su primer laboratorio en el Instituto de Neurobiología de su alma mater, la UNAM, en Querétaro. Sin embargo, la experimentación le resultará un reto, pues requiere tecnología de doble fotón no desarrollada en México.

"Se necesitan dos láser de diferente longitud de onda: uno para ver la actividad de la neurona y otro para estimularla", refiere.

La UNAM cuenta con dos equipos, pero son adaptaciones usadas como microscopio con focal para ver muestras in vitro, no para estudiar tejido en vivo, como él hizo en Nueva York, lo que resulta fundamental para su investigación sobre un nuevo tratamiento para el Parkinson.

Contra este mal, que mata las células productoras de dopamina importantes en el control  del movimiento muscular, Carrillo Reid planea alterar ratones vivos para que sus neuronas sean "parkinsonianas" y tratarlos con RuBi-Dopa, compuesto con rutenio que encapsula dicho neurotransmisor.

"Destruimos (con una toxina) todo el núcleo que produce dopamina, luego se pone el fármaco. Cuando esta molécula enjaula la dopamina, no la libera hasta que se activa con la luz", detalla.

El investigador prevé estimular las neuronas con fibra óptica y LED para que esto suceda.

"Con la estimulación de un fotón, la desventaja es que estimula un volumen de células; no es tan preciso, pero sí mucho más barato", reconoce.

La hipótesis del investigador es que, con sólo poner la luz, los niveles de dopamina se elevarán y combatirán los síntomas del Parkinson.

Además, al ser dosis controladas, el cuerpo no generará resistencia, como sucede con tratamientos orales, y sería menos invasivo y caro que la estimulación eléctrica que requiere una cirugía para meter un electrodo al cerebro.

Su primer objetivo es adquirir las herramientas y hacerlas funcionales -el microscopio más básico para ello cuesta alrededor de 200 mil dólares, y cada láser unos 150 mil- para luego integrar un equipo con profesionales de diversas ciencias donde hasta ahora solo ha reclutado a biólogos.

"Aquí en México cuesta trabajo armar un equipo multidisciplinario o que la ingeniería se acomode a las neurociencias", expresa el ingeniero con doctorado en Ciencias Médicas.

A pesar de los retos, Carrillo Reid está convencido de su decisión de volver al País.

"(En EU), formar a 20 doctores no significa nada. Hay muchas personas con doctorado. Acá sí puede haber una diferencia. Con que pueda formar a 20 doctores en toda mi carrera... Lo ideal es que tengan laboratorios, pero, si no se puede o deciden incorporarse a la industria, que ya tengan el pensamiento científico: el método, las hipótesis a comprobar. Van a poder hacer un cambio en su comunidad", dice.