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Estadística

Por: Administración
2018-08-23 17:56:01
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¿Cuántas mujeres y cuántos hombres cursan en este momento un postgrado? ¿Para qué sirve conocer la estadística?

Conocer la estadística sirve para tener elementos para tomar decisiones… se supone que las mejores.

Durante la última mitad del siglo pasado y lo que hemos vivido de éste, la descomposición social se ha instalado en todos los ámbitos de la vida... o casi. Nos creemos la falacia de vivir en una aldea global que nos envuelve, y de verdad sentimos que pertenecemos a ella por tener una televisión plasma, diseñada en Japón, construida con materia prima extraída de las entrañas de cualquier país del tercer mundo que nunca acabó de emerger, y armada en una maquiladora en la India por mujeres. Mujeres maquiladoras que reciben un magro salario y a las que lo único peor que les puede pasar es no trabajar en una maquiladora, y finalmente, pagada a un precio establecido en dólares americanos ¿Qué tiene que ver esto con la estadística?

Ha sido fácil culpar a las mujeres de la descomposición social: que si salieron de sus hogares a trabajar -en el mejor de los casos-, que si descuidaron a la familia, que si la casa, que la ropa que usan… como si las mujeres vivieran en un mundo aparte o diferente, y no en este planeta tierra en esta fecha, en el que para vivir se requiere dinero. Di-ne-ro.

Es cierto que la llamada liberación femenina logró que las mujeres tuvieran acceso a una serie de prerrogativas reservadas hasta entonces a los hombres, sin embargo, no se consiguió que los varones se hicieran cargo de las responsabilidades inherentes a la vida en sociedad… conyugal.

Las mujeres continuaron por sí mismas haciéndose responsables de la atención y cuidado de la familia. Acostumbrada la sociedad a no percibir el trabajo invisible de las mujeres en el ámbito doméstico, y a fuerza de siglos del ejercicio de éste, es verdad que las mujeres consiguieron una doble jornada.

Con base en la estadística poblacional, a fines de los 60’s se establecen a nivel mundial medidas para el control de la natalidad. Se desarrollan métodos anticonceptivos (la ciencia al servicio de la política) lo que permite a las personas tomar decisiones sobre su reproducción, y el ejercicio de la sexualidad se convierte también para las mujeres, en lo que siempre ha sido para los hombres: fuente de placeres, pero ahora sin consecuencias, si se toman las medidas pertinentes. Hoy, la oferta de información sobre los servicios de salud reproductiva y métodos anticonceptivos es una prioridad en la mayoría de los países, gratis o a muy bajo costo.

Sólo puede tomar decisiones quien puede ¿Quién puede? Existen una serie de condiciones para que una persona esté en condiciones de tomar decisiones. Legalmente, durante la niñez las personas están sujetas a las decisiones que los adultos a cargo tomen sobre ellos: a qué escuela asistir, qué ropa usar, qué alimentos consumir, qué relaciones frecuentar lo deciden generalmente los padres. Existen otras condiciones legales que impiden que mayores de edad puedan tomar decisiones y que tienen que ver con la salud mental, pero una vez adultos y sanos, solo pueden tomar decisiones las personas que pueden… y no todas pueden.

Una de las implicaciones de la pobreza es la incapacidad de hecho, aunque no legal, para tomar decisiones. La pobreza mantiene a las personas en un estatus de minoría de edad y esto suele ser peor para las mujeres. Dice la estadística que con un nivel de ingresos familiar semejante, las familias formadas por parejas e hijos, en donde las mujeres trabajen o no, pero con un compañero que toma las decisiones familiares, suelen vivir peor que las familias monoparentales donde una mujer ejerce la jefatura de familia. Con base en esta estadística, las políticas que a nivel mundial se instrumentan en cuanto a mecanismos económicos contra la pobreza, consideran a las mujeres en un papel preponderante.

Dicen las estadísticas también que, por cada ciclo escolar completado por las mujeres, aumentan sus perspectivas de vida, y que sus hijos tendrán más educación que ellas, que desarrollarán mejores hábitos de higiene por lo que vivirán en mejores condiciones de salud y alimentación.

La apertura educativa a nivel mundial, la oferta de trabajo y la oportunidad del ejercicio de la sexualidad sin fines reproductivos se convierten en un círculo virtuoso que ha permitido a las mujeres tomar decisiones … a esto se refiere la palabra empoderamiento.

De las decisiones importantes que toman las mujeres, la de estudiar, qué y cuánto estudiar trasciende su ámbito individual, impacta en su familia y en su comunidad. Bastó solo un siglo para que la estadística educativa se modificara: En el mundo, las escuelas de todos los niveles se acercan al 50% en cuanto a los sexos. ¡Sucede lo mismo con los postgrados? ¿Están las mujeres en condiciones de tomar la decisión de hacer un postgrado? Y ¿están dispuestas a pagar los costos económicos y no económicos que conlleve? ¿Hasta qué punto es esto una inversión y no un despilfarro? ¿Y está el mundo, aquí y ahora, en el que ellas también viven, listo para mujeres altamente calificadas? 

Que existan condiciones para que una mujer decida quedarse en casa y cuidar a su familia, debería implicar que simultáneamente existen las condiciones para que soberanamente pueda decidir lo contrario. La educación proporciona en gran medida esta condición.

Viole Díaz (Giomar)