MILENIO. El Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) establecido a la venta de cigarros ha incrementado el mercado informal, de acuerdo con la Alianza Nacional de Pequeños Negocios (Anpec).
En su informe semanal, la Anpec explicó que con la entrada en vigor del nuevo IEPS, el precio de los cigarros se disparó en México, superando los 100 pesos en los puntos de venta; en promedio, el incremento ha sido de entre 15 y 22 pesos por cajetilla.
El documento explica que esta realidad ha fortalecido de manera significativa al mercado del cigarro de contrabando.
“Actualmente, tres de cada diez cigarrillos que se venden en el país son ilegales. Sin lugar a dudas, esta política fiscal ha terminado por llenar las alforjas de los cárteles del cigarro de contrabando que operan con amplios márgenes y, en gran medida, con total impunidad”, comentó Cuauhtémoc Rivera, presidente de Anpec.
El directivo explicó que estas organizaciones criminales venden cigarros a plena vista en las afueras de estaciones del Metro, paraderos de transporte público, aceras, cruceros y otros espacios públicos, por lo que resulta "sumamente sencillo" encontrar en dónde adquirir este tipo de productos.
La diferencia de precio entre una cajetilla legal y una de contrabando es abismal, superior a los 75 pesos, lo que estimula su consumo y distribución.
Además, condenó que estos cigarros se venden incluso sueltos, a menores de edad, sin ofrecer ningún control de calidad en su producción, poniendo en riesgo mayor la salud pública y no pagan un solo peso de impuestos.
Rivera recordó que este 1 de enero entraron en vigor las reformas al Código Fiscal de la Federación que refuerzan la obligación de verificar la legalidad de las cajetillas de cigarros, estableciendo con mayor claridad que la venta o posesión de cigarros ilegales se considera una conducta equiparada al delito de contrabando.
Además, afirmó que la legislación vigente es clara, la ley no exige intención para sancionar.
Esto significa que vender o tener cigarros ilegales, incluso sin saberlo, puede generar responsabilidades fiscales y penales para el comerciante que así lo haga.
El código de seguridad fiscal, obligatorio en cada cajetilla legal, es el principal elemento para acreditar que el producto cumple con la ley.
Se trata de un código único e irrepetible que demuestra el pago de impuestos.
"La ausencia de este código o el uso de códigos falsos, alterados o apócrifos, coloca al comerciante en riesgo de ser considerado y tratado como contrabandista. Uno de los mayores problemas para los pequeños comercios es que las sanciones no se limitan al importador o fabricante o a quien se los vendió", dijo.
De acuerdo con la Anpec, las sanciones que resultan aplicables son:
Prisión de tres a nueve años cuando se configure contrabando calificado, como el uso de códigos falsos o alterados, documentación fraudulenta o cuando el monto de los impuestos omitidos sea elevado.
“En el entorno actual, vender cigarros sin código de seguridad no es una falta menor, representa un riesgo real para la operación del negocio, el patrimonio familiar y la seguridad jurídica del comerciante”, destacó Rivera.
Por ello, la Anpec llamó a sus afiliados y a los pequeños comerciantes del país comprarle únicamente a distribuidores formales.