ELEFANTE BLANCO. Más de 700 metros de manglar fueron talados en Tampico Alto para la construcción de un camino de terracería que conecta la laguna de Tamiahua con la orilla de playa Hermosa. Este no es el único acceso que ha sido habilitado atravesando la vegetación protegida.
A la altura del kilómetro 100 y tras un recorrido en lancha por la laguna de Tamiahua. El camino, que ya une a ambos cuerpos de agua, permanece escondido entre grandes árboles de mangle.
Al recorrer el sendero, el equipo de Elefante Blanco documentó huellas recientes de maquinaria pesada, como trascabos, que removieron ramas y restos del manglar previamente talado. En el sitio también se observaron pequeñas construcciones tipo bodega, prendas de ropa y una estructura tipo palapa en la orilla de la playa equipada con cámaras de seguridad.
En paralelo al sendero documentado, existe otro camino de dimensiones similares que inicia desde la orilla de la laguna y se extiende hasta la playa. El ingreso se encuentra restringido mediante cercas, candados y señalamientos de advertencia.
“Prohibido el paso. La persona que sea sorprendida será consignada ante las autoridades judiciales”, se lee en los letreros colocados en la entrada.
Los avisos también advierten sobre la presencia de perros de protección. El trayecto permanece asegurado bajo llave.
Imágenes satelitales muestran que la tala de mangle en este camino comenzó en 2017. Seis años después, en 2023, el trazado de este sendero es mucho más profundo. Actualmente, el camino atraviesa toda la franja de mangle hasta unir la orilla de la laguna con la playa.
El biólogo y director de conservación de la organización ambiental Pronatura Noreste A.C., Adrián Varela Echavarría, afirmó que la tala de manglar en la zona conocida como La Ribera, en Tampico Alto, es una práctica frecuente que ha documentado durante los últimos 30 años.
En entrevista para Elefante Blanco, explicó que las áreas donde el manglar ha sido removido pueden reforestarse; sin embargo, el proceso de recuperación ecológica puede tardar décadas.
“En un año se puede establecer nuevamente la plantación, pero para que alcance el estado original en el que estaba pueden pasar decenas de años”, detalló.
De acuerdo con el especialista, en esta región predominan tres tipos de mangle: rojo, blanco y negro. Estos ecosistemas sirven de refugio para numerosas especies como peces, camarones, cangrejos, ibis, espátulas rosadas y garzas.
El manglar funciona además como barrera natural ante inundaciones, huracanes e intrusión salina. Contribuye a la conservación de las costas, mejora la calidad del agua y alberga flora y fauna silvestre.
El mangle es una especie catalogada como amenazada y protegida por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) a través de las normas oficiales 059 y 022. Asimismo, la Ley General de Vida Silvestre prohíbe la remoción, relleno, trasplante, poda o cualquier obra que afecte los manglares.
El artículo 420 y 420 Bis del Código Penal Federal establece que quien dañe, deseque o rellene humedales, manglares, lagunas, esteros o pantanos puede enfrentar penas de uno a diez años de prisión.
Durante el recorrido en el norte de Veracruz, Elefante Blanco también documentó el desarrollo de ranchos, fraccionamientos de lujo y casas de campo de grandes dimensiones en la zona de La Ribera de Tampico Alto, así como en otros puntos del norte del estado. Hasta el momento, no se ha informado públicamente si estas intervenciones cuentan con las autorizaciones ambientales correspondientes.
Estos desarrollos inmobiliarios y turísticos apuntan a Tampico Alto, así como otras regiones del norte de Veracruz, como sitios paradisíacos que ofrecen tranquilidad, privacidad y exclusividad a costa del desarrollo, cuidado y preservación de esta y otras especies protegidas.