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Estos son los niveles históricamente más bajos en presas Falcón y Amistad

Por: Administración
2026-03-10 14:33:33
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POSTA. La crisis del agua en Tamaulipas ha alcanzado un punto de inflexión, especialmente en la zona norte, donde la combinación de bajos niveles en el Río Bravo y el estado crítico de las presas internacionales amenaza tanto el consumo humano como la actividad agrícola.

Estos bajos niveles obligan a las autoridades a implementar medidas de uso racional extremo para garantizar el suministro en las ciudades.

En el municipio de Río Bravo, la problemática se ha intensificado debido a los bajos niveles del río, lo que ha provocado un incremento en el grado de contaminación del vital líquido.

Raúl Quiroga Álvarez, Secretario de Recursos Hidráulicos en Tamaulipas, informó que trabajos recientes en la derivadora Anzaldúas contribuyeron al descenso del nivel del agua, elevando los sedimentos y afectando la calidad que llega a los hogares.

¿Qué acciones hídricas se llevan a cabo en Río Bravo?

Para el municipio de Río Bravo, la solución a largo plazo ha comenzado con la rehabilitación de sistemas de drenaje que anteriormente mantenían bajo el agua a casi 40 colonias durante las lluvias, un problema que ha sido atendido por la presente gestión.

La modernización de la obra de toma es otro paso crítico, ya que la estructura anterior estaba a punto de colapsar tras 40 años de servicio sin mantenimiento mayor.

Estas obras buscan asegurar que, a pesar de la escasez, el sistema tenga la capacidad técnica de captar y distribuir el agua disponible de la manera más eficiente posible.

La administración estatal reitera que se está haciendo el uso más racional posible del recurso disponible. La esperanza reside ahora en el pronóstico meteorológico y en la efectividad de las maniobras de estimulación de lluvia, mientras el balance final de mermas agrícolas se espera para los primeros días de junio.

Tamaulipas enfrenta así una de sus pruebas más duras en materia de recursos hidráulicos, navegando entre la abundancia relativa de la zona centro y la sequía histórica que castiga a la frontera norte. 

¿Cuál es el panorama hídrico para Tamaulipas?

Por un lado, la capital del estado respira con cierta tranquilidad gracias a la presa Vicente Guerrero, que actualmente se mantiene por encima del 55 por ciento de su capacidad.

Con más de 2 mil 550 millones de metros cúbicos almacenados, el suministro para Ciudad Victoria está garantizado, representando un volumen inmenso frente a la demanda anual de la ciudad.

Sin embargo, esta estabilidad no exime a la capital de los efectos del estiaje, ya que los manantiales de La Peñita y los pozos de la zona norte han sufrido su abatimiento natural, pasando de generar 800 litros por segundo a menos de 300 en la actualidad.

En contraste, la situación en la frontera norte es catalogada como desastrosa. Las presas internacionales, que son el motor de la región, presentan niveles alarmantes: la presa Falcón apenas supera el 2 por ciento de su capacidad, mientras que la presa La Amistad se mantiene ligeramente arriba del 5 por ciento.

Estos números reflejan la crisis más severa de la que se tenga registro, lo que ya ha derivado en la cancelación de autorizaciones de agua para el Distrito de Riego 025, dejando a los productores en una situación de vulnerabilidad total de cara al cierre del ciclo agrícola en junio.

¿Cómo impacta a los productores del campo de la zona norte?

La falta de agua para riego traerá consigo una merma inevitable en la producción agrícola de la zona norte. Quiroga Álvarez señaló que, de no presentarse lluvias que mejoren el temporal, el balance al término del ciclo será negativo para los productores tamaulipecos.

Ante este escenario, el Gobierno del Estado se mantiene en alerta para intervenir en cuanto la naturaleza lo permita. El gobernador ha instruido a la Secretaría de Desarrollo Rural para monitorear las condiciones atmosféricas y proceder al bombardeo de nubes de manera inmediata si se presentan las condiciones de nubosidad necesarias.

Esta estrategia de estimulación de lluvias es una de las últimas cartas que se juega el estado para mitigar la sequía.

Mientras tanto, el enfoque se mantiene en el uso racional y en la aceleración de obras de infraestructura, como la segunda línea del acueducto en Victoria, para compensar la caída en el rendimiento de los manantiales.

La prioridad absoluta sigue siendo el consumo humano, aunque el costo social y económico en el campo sea elevado debido a la imposibilidad de cumplir con los riegos programados en los distritos del norte.


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