REDACCIÓN IA. En lo que representa el incidente más grave en territorio de la Alianza Atlántica desde el inicio de las hostilidades en Europa del Este, el gobierno de Rumania afirmó que un dron de la Federación de Rusia cayó e impactó contra un edificio residencial dentro de sus fronteras, provocando daños materiales, un incendio y dos heridos leves.
El acontecimiento desató una enérgica respuesta internacional de la OTAN, la cual condenó de inmediato el ataque, mientras que el mandatario ucraniano, Volodímir Zelenski, ofreció apoyo total a la nación rumana frente a esta preocupante escalada.
De acuerdo con el reporte oficial emitido por el Ministerio de Defensa rumano, el suceso ocurrió durante la madrugada de este viernes. El sistema de radares detectó un vehículo aéreo no tripulado de origen ruso —identificado preliminarmente como un dron de ataque tipo Shahed— que violó el espacio aéreo nacional mientras Moscú ejecutaba una ofensiva contra la infraestructura portuaria de Ucrania en el río Danubio.
A pesar de que dos cazas F-16 rumanos despegaron para entablar combate, el aparato se estrelló contra el techo de un bloque de apartamentos en la ciudad fronteriza de Galați. El fuerte estallido provocó un incendio en los pisos superiores, lo que obligó a la evacuación de emergencia de unos 70 residentes.
Los servicios médicos locales confirmaron que el siniestro dejó un saldo de dos personas con heridas leves, una mujer de 52 años y un menor de 14, quienes se encuentran fuera de peligro.
La reacción de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) no se hizo esperar. Su Secretario General, Mark Rutte, calificó las acciones de Moscú como "un peligro para todos nosotros" y tachó la incursión de "comportamiento temerario e imprudente". A través de un comunicado oficial, la Alianza Atlántica ratificó de forma contundente su compromiso con el principio de defensa colectiva, asegurando que están listos para "defender cada centímetro del territorio aliado".
Por su parte, el presidente de Rumania convocó de urgencia al Consejo Supremo de Defensa Nacional para evaluar represalias diplomáticas y militares, ordenando como primera medida la expulsión del cónsul general ruso en Constanza. Si bien Bucarest analiza solicitar consultas bajo el Artículo 4 de la OTAN, las autoridades aliadas mantienen una estrecha vigilancia para evitar que el roce fronterizo derive en un conflicto abierto.
En paralelo, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, se comunicó con su homólogo rumano para expresarle su absoluta solidaridad y ofrecer apoyo logístico y operativo tras el ataque. Zelenski enfatizó que este evento demuestra que la agresión rusa representa una amenaza directa a la seguridad de toda Europa y reiteró su llamado a Occidente para robustecer los sistemas de defensa aérea en el flanco oriental de la región.
El Kremlin, mediante su cancillería, ha evitado asumir una responsabilidad directa argumentando posibles fallos técnicos del aparato o desvíos provocados por las defensas ucranianas, una postura que la Unión Europea y los gobiernos vecinos ya han rechazado firmemente al considerar que se ha "cruzado una nueva línea roja" en la estabilidad continental.