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Pez diablo invade el río Bravo y desplaza especies nativas en Nuevo Laredo

Por: Administración
2026-06-05 20:03:37
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LA JORNADA. La proliferación del llamado “pez diablo” en el río Bravo, a la altura de Nuevo Laredo, ha encendido alertas ambientales recientes debido al impacto directo que esta especie invasora genera sobre el equilibrio ecológico de la región.

De acuerdo con Daniel del Fierro Cárdenas, director del Zoológico y Acuario de Nuevo Laredo, la presencia de este pez —originario de la Amazonía— ha aumentado de manera considerable en monitoreos recientes, provocando un desplazamiento de especies nativas.

“Hemos detectado un 400% su presencia y la minoría de otros alevines de otros ejemplares”, explicó.El especialista detalló que el principal problema radica en la ausencia de depredadores naturales en el ecosistema local, lo que permite una reproducción descontrolada.

“Este pez comienza a alimentarse de los huevecillos de otras especies. Entonces, el ecosistema se sostiene a través de sus especies… pero cuando hay un individuo que no hay quien se lo coma, estamos entrando en un problema muy crítico”, señaló.

Durante tres monitoreos recientes, se capturaron alrededor de 750 a 770 alevines de pez diablo, mientras que la presencia de especies nativas como bagres, robaletas y mojarritas fue mínima. Esta situación refleja un desequilibrio en la cadena alimenticia que afecta no solo a la fauna acuática, sino también a las aves y otros organismos que dependen del río.

El origen de la presencia de esta especie en el río Bravo se atribuye, según el director, a la liberación accidental o intencional desde el acuarismo doméstico. “Se sale de control… y a lo mejor por una intención sin mala intención de alguna persona lo vierten en algún río o lago, se va multiplicando desmesuradamente”, indicó.

A diferencia de su hábitat natural, donde especies como pirañas y nutrias regulan su población, en esta región no forma parte de la dieta de peces depredadores locales. “El catán no está dentro de su dieta… no es una especie que se le antoje”, precisó.

Las acciones actuales incluyen la captura y neutralización del pez diablo, ya que su reintegración al agua agravaría la problemática. “Es una plaga y se debe controlar de esa manera, neutralizándolo… todos dependemos del río”, afirmó del Fierro Cárdenas.

El impacto también comienza a reflejarse en la actividad pesquera, donde trabajadores del sector reportan la disminución de especies que anteriormente eran comunes. En este contexto, autoridades municipales, especialistas y pescadores han iniciado esfuerzos coordinados para contener la expansión de esta especie invasora.

Finalmente, el director advirtió sobre las posibles consecuencias a largo plazo si no se controla la situación. “Ya tenemos banderas rojas… por la mala calidad en ocasiones del río Bravo en algunas temporadas”, concluyó, subrayando la urgencia de atender el problema para evitar una crisis ambiental mayor.


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