ANIMAL POLITICO. Los esfuerzos y voces que se han sumado para señalar la importancia de que la naloxona, un medicamento que revierte sobredosis, sea de acceso libre en México para salvar vidas, han rendido sus primeros frutos.
A mediados de este mes la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados aprobó un dictamen que propone eliminarla del listado de sustancias psicotrópicas previstas en la Ley General de Salud. El documento, turnado en abril, recuerda que datos de la Organización Mundial de la Salud indican que 0.5 millones de muertes a nivel mundial se relacionan con el consumo de sustancias, el 70% atribuidas a opioides.
En tanto, Lily Pacheco, directora de Prevencasa, una organización que trabaja en la ciudad fronteriza de Tijuana en atención a la salud y reducción de riesgos y daños, recuerda en entrevista que la disponibilidad de naloxona es fundamental para prevenir muertes en consumidores, particularmente en estados donde el consumo de opioides ha crecido más.
Hasta hoy, la naloxona aparece enlistada en el capítulo VI de la Ley General de Salud, sobre sustancias psicotrópicas, que se clasifican en cinco grupos según la norma; forma parte de las que tienen amplios usos terapéuticos y constituyen un problema menor para la salud pública, pero sigue sin ser de acceso libre.
Esto quiere decir que el medicamento puede adquirirse solo bajo prescripción médica. Con la consigna “Si el fentanilo ilegal mata, la naloxona salva vidas”, organizaciones de la frontera norte han enfatizado la necesidad de que su disponibilidad sea inmediata frente al incremento de muertes por sobredosis de consumo de opioides sintéticos en esa región. El insumo médico neutraliza los efectos de una sobredosis de forma casi instantánea, y es seguro y eficiente.
La iniciativa que busca desclasificarla, presentada por el diputado morenista Ricardo Monreal, destaca que en nuestro país, debido al tráfico y producción de drogas, la exposición al fentanilo representa una amenaza creciente, pues según datos de la Defensa Nacional, durante el 2020 las incautaciones de esa sustancia incrementaron en un 486%.
También cita un estudio realizado por el Instituto Nacional de Psiquiatría Juan Ramón de la Fuente en 2018 con 980 personas usuarias de sustancias en centros de tratamiento y sitios de consumo de Tijuana, San Luis Río Colorado y Ciudad Juárez, el cual evidencia que el 98% de las personas se inyectaba heroína diariamente en un promedio de cinco veces por día. Casi el 70% había experimentado una sobredosis en los doce meses previos al estudio.
“Un segundo estudio realizado en Tijuana en 2019 comprobó la presencia de fentanilo utilizando tiras reactivas en 89 residuos de heroína recuperados de entre los instrumentos empleados por las personas usuarias de drogas. Los resultados mostraron que el 93% de las muestras de heroína en polvo blanco contenía fentanilo; del mismo modo, 40% del polvo blanco mezclado con goma negra contenía dicha sustancia, así como el 100% de las muestras de polvo blanco mezcladas con cristal”, recupera el documento.
Para hacer frente a estas problemáticas —destaca la iniciativa—, diversos estudios y organismos internacionales han señalado la eficacia de la naloxona como sustancia idónea para revertir rápidamente los efectos de una sobredosis por opioides, con vías de administración relativamente sencillas —inyectable, autoinyectable y vía vaporizador nasal—, lo que permite que pueda ser utilizada con facilidad y sin efectos secundarios negativos.
Además, remarca que no es una sustancia psicotrópica, pues no produce alteraciones en el sistema nervioso central: “es un antagonista opioide, es decir, no tiene efecto por sí misma, sino que bloquea y contrarresta las acciones de los opioides como la morfina, la heroína, la oxicodona, el fentanilo y sus derivados”.
Su resultado más importante es la reversión de la depresión respiratoria, que constituye la principal causa de muerte en estos casos. Al bloquear los receptores opioides, el medicamento permite restablecer la respiración normal en un lapso aproximado de dos a tres minutos, incluso en personas cuya respiración se ha vuelto extremadamente lenta o se ha detenido por completo.
De manera simultánea, contribuye a la recuperación de la conciencia, por lo que administrada oportunamente, la persona suele despertar en un intervalo de uno a tres minutos. La naloxona tiene una alta especificidad, por lo que no causa daño ni genera reacciones en quienes no han consumido sustancias. A esto se suma su efecto temporal, con una duración entre 30 y 90 minutos, que puede extenderse hasta cuatro horas según su vía de administración.
El documento recuerda que la Organización Mundial de la Salud recomienda que las personas susceptibles de presenciar un episodio de sobredosis de opioides tengan acceso a naloxona y se les proporcione información sobre su forma de actuar. En varios países europeos, así como en Estados Unidos y Canadá, es un producto de venta libre e incluso se distribuye de forma proactiva entre poblaciones de riesgo.
“A pesar de que la experiencia internacional se ha inclinado hacia la facilitación de la naloxona y la garantía de su disponibilidad, en nuestro país la Ley General de la Salud la mantiene, como se ha dicho, clasificada dentro de las sustancias psicotrópicas, lo cual redunda en la afectación de millones de vidas que, al enfrentar una sobredosis de opioides, pueden llegar a la muerte”, advierte la iniciativa.
En la mayoría de los centros de salud, hospitales y servicios de urgencia en México —describe— no se cuenta con naloxona, lo cual ha llevado al sector médico a recurrir a técnicas de atención y resucitación menos efectivas, que no son de primera elección, para revertir las sobredosis. A esa barrera institucional, agrega el documento, se suma el estigma social asociado al consumo de drogas, combinado con el temor a la denuncia ante las autoridades o el internamiento involuntario, lo que desincentiva a las personas a buscar asistencia inmediata o reportar sobredosis.
Ante ese panorama, la iniciativa propone reformar la fracción IV del artículo 245 de la Ley General de Salud con el fin de eliminar la naloxona de la lista de las sustancias psicotrópicas desglosadas ahí. Esto permitiría tenerla disponible como un antídoto seguro y eficaz. La afectación a las vidas al mantenerla en la lista, detalla el documento, se ve potenciada en grupos en condición de vulnerabilidad y rezago social, pues les resulta mucho más gravoso acceder a servicios de salud.
“Esta propuesta está orientada a robustecer el marco jurídico vigente para garantizar la protección de la vida de millones de mexicanas y mexicanos, recogiendo las mejores prácticas que respecto al uso y disponibilidad de la naloxona se han implementado en diversos países y retomando, igualmente, los compromisos internacionales que el Estado mexicano ha celebrado en la materia”, apunta la propuesta.
El 14 de julio pasado la Cámara de Diputados informó que entre cuatro dictámenes aprobados por la Comisión de Salud estuvo el que elimina la naloxona del listado de sustancias psicotrópicas, permitiendo su disponibilidad irrestricta como antídoto seguro y eficaz para revertir de manera rápida las sobredosis causadas por opioides, heroína, fentanilo, morfina y oxicodona.
Tras su aprobación en comisiones, el dictamen será remitido a la Mesa Directiva para ser votado, en su momento, en el pleno de la Cámara de Diputados.
Lily Pacheco, de Prevencasa, explica en entrevista que ante el conocido uso de opioides —sustancias como heroína, fentanilo y morfina— extendido en las calles de las ciudades fronterizas y al cual se le atribuyen muchos casos de sobredosis, es vital la importancia de tener acceso a la naloxona, que ha estado erróneamente clasificada como un psicotrópico.
Además, la creencia de que conlleva riesgos o puede ser susceptible de dependencia es equivocada, aclara. Así como muchos países han corregido ese error, ahora toca a México, pide, “corregirlo para que tenga acceso la comunidad y poder salvar vidas”.
En Tijuana, por ejemplo, donde Prevencasa hace un trabajo importante de atención a la salud comunitaria y reducción de riesgos y daños, describe que ni siquiera se tiene acceso en las ambulancias o mediante los cuerpos de emergencia, como bomberos o policía.
“Aunque sí lo han tenido y usado, ha sido de donativo, no porque la corporación se encargue de adquirirlo. Cruz Roja, por ejemplo, tiene también cantidades limitadas de naloxona, es por eso que cuando hemos nosotros atendido casos de sobredosis y que en la mayoría le llamamos al 911 para reportar el evento, acude Cruz Roja, que en muchas ocasiones no tiene, porque ya se los terminó, ya atendió otras sobredosis; a eso nos enfrentamos”, señala.
De ahí se deriva que sí se registren casos de muertes por sobredosis. Por eso, las organizaciones se dicen contentas de que por fin el dictamen esté avanzando y que la desclasificación de la naloxona se ponga de nuevo en la discusión. El principal objetivo de la iniciativa, subraya, es salvar vidas y que la comunidad tenga acceso a esa posibilidad.
“Estamos reconociendo que existe un problema de sobredosis en México, sobre todo en las ciudades fronterizas, y que no se le había estado dando esta oportunidad, que no se le estaba dando la importancia que merece tratar de intervenir y tratar de prevenir estas muertes por sobredosis”, añade.
En Tijuana, el acceso libre implicaría una diferencia importante porque dejaría de requerirse de manera indispensable una receta médica, como hasta ahora, además de que su distribución sería más amplia, porque hoy solo puede encontrarse en un par de farmacias en la ciudad.
Añade que además es ilógico pensar que una persona con una sobredosis pueda tener todavía tiempo de ir a buscar la prescripción y después el antídoto. El libre acceso lo volvería más sencillo, porque podrán tenerlo también las personas que son potenciales testigas de una sobredosis, no solo servicios médicos o de emergencia, sino incluso bares.
“Con esta reforma pensamos que vamos a evitar muchas muertes por sobredosis —remarca—, ya tenemos al menos una noticia en la Cámara de Diputados, así que vamos a darle seguimiento hasta que por fin llegue a manos de la comunidad”.
Pacheco aclara que el tema de consumo de sustancias y uso de la naloxona siempre ha sido difícil y controvertido, pero invita a reflexionar que ante un mercado que continúa y prevalece en nuestro país, es indispensable estar preparados, salvar vidas y darles una oportunidad, no solo de vivir, sino de recibir tratamiento.
Además, llama a pensar en una realidad fundamental: con frecuencia, las personas no saben lo que están consumiendo, y muchos jóvenes han presentado sobredosis a partir de una confusión en torno a la sustancia, como el fentanilo que fácilmente puede presentarse mezclado en el polvo blanco de la cocaína.
“Han caído en sobredosis, y en muchos jóvenes no se pudo revertir y fallecieron; es importante, pensando en que los jóvenes siempre tratan de buscar, experimentar, y se ponen en alto riesgo en un mercado ilícito de sustancias en el cual está circulando un opioide tan potente como el fentanilo”, concluye.