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El debate que no fue

Por: Miguel Perez
2018-04-23 15:04:05
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Mis queridos entomafóbicos ¿Cómo les va con la resaca post-debate? Con tantos “drink games” que circularon en redes y tantas ocurrencias de los candidotes en Minería, me imagino que galones y galones de bebidas espirituosas fueron consumidos con singular alegría.

Entramos de lleno al debate que, oiga uste’, no tuvo sorpresas y transcurrió de acuerdo con el script que los conocedores y entusiastas de la polaca anticiparon: todos contra el puntero, luego todos contra todos, para terminar con abrazos y no faltó el que se fue sin despedirse, pero ¿y las propuestas? ¿y los asuntos de fondo? ¿y la agilidad discursiva y la coherencia? ¡Eso lo olvidaron los cinco en sus casa!

Y mientras seguidores de uno y otro bando declaran ganador del debate (que no fue tal) al candidato de sus amores, serios (y tan no serios) analistas y comentaristas hacen lo propio. Quién esto escribe, no vio ganador alguno de esta farsa, pero sí un gran perdedor: el electorado, que recibió mucho material para memes y pocas propuestas (¿las hubo?) de los representantes de la clase política, porque del ciudadano de a pie no lo son.

Mi querido Pepe Toño Meade nada más no prende, el candidato ciudadano del PRI se plantó a hablar como buen priista, con una retorica hueca y promesas de continuismo. Quiso atacar y no le salió, y es que representado a las siglas que lo postulan aplica aquello de “botellita de jerez, todo lo que digas será al revés”. Vamos, el buen hombre es tan gris y tiene menos carisma que el expresidente Zedillo (que tras los sexenios de Fox, Calderón y Peña hoy parecería un estadista). En fin, que en lo único en lo que estoy de acuerdo con Pepe Toño, es que los electores ya estamos cansados de la campaña.

Y ¿qué les digo de Doña Margarita “la Chimoltrufia” Zavala? Defendiendo lo indefendible, plantea retomar la (mal lograda) estrategia contra la delincuencia de su marido, cuyos errores la pasaron factura en pregunta expresa (que más parecía gancho al hígado) de Sergio Sarmiento sobre la corrupción de aquel tristemente célebre sexenio. Tampoco supo responder qué la haría diferente en el gobierno a su esposo. Se vio molesta todo el tiempo, irritable con el cuestionamiento sobre el matrimonio igualitario, las palabras (ya no digo ideas) se le atoraban en cada expresión. Buscó pleito y no le hicieron segunda, propone que votemos por ella porque es mujer, busca la empatía del voto femenino (ahí porfis, que alguien de su equipo le recuerde como le fue con esa “estrategia” a Josesimia VM).

Y el Bronco ¡Ay el Bronco! En su burbuja habló de la maravilla que es hoy Nuevo León, cosa que mis amigos regios no van a contradecir (chiste local), pero sí aclararan que no es por su gober… Jugándole al simpático (que no siéndolo) entre chacoteo y chacoteo sí lanzó preguntas incomodas a los candidatos de los partidos, porque con Margarita andaba en plan de cuates… hasta le dio una sugerencia no solicitada, sólo le faltó decir: “vámonos Tesoro, no te juntes con esa chusma”. Entre sus ocurrencias se convirtió en el Ayatola Jaime, que pide la aplicación de la ley charía para “mocharle” la mano a los ladrones - ¿también implementará el uso de burkas? Entre tanta ocurrencia del paisano de Cepillín, como el burro que tocó la flauta, dijo algo rescatable: la urgencia de implementar la segunda vuelta electoral, dado que los resultados de (por lo menos) las últimas dos elecciones han generado más suspicacias que certidumbres. ¡Gracias por participar, Bronco! Sin ti el debate hubiese sido (más) aburrido.

Tengo que poner en el mismo costal a ©Anaya y al camarada AMLOvich, aunque a mis morenos la expresión no les guste (además por cuestión de espacio, y porque allí está la poca carnita del debate que no fue). El Chicken Little iba a lo que iba, a atacar a AMLO y AMLO que primero se puso como costal de entrenamiento fue perdiendo si aura de amor y paz, mostrándose molesto y casi, casi, logran hacerlo explotar (algo ha aprendido el veterano de los debates presidenciales). Ambos candidatos son los únicos que soltaron una o dos propuestas interesantes, lástima que ©Anaya se enfocara en el ataque (y su defensa) y no diera sustancia a sus dichos, y a Andrés Manuel se le hizo bolas el engrudo con la ya tan mentada amnistía, que en pocas palabras dejó en claro que no tiene claro que hará con eso y que sobre la marcha la iría armando.

Así percibo mis tres fieles lectores el debate presidencial, que no deja ganador claro, pero sí nos hizo perder dos horas de nuestro tiempo dominical. Ya se me queda en el tintero el tema del aeropuerto, donde parece que el tigre del que hablaba AMLO-Caleb, solito ya lo soltó y se apellida Slim…

También el debate chilango se me está pasando, pero lo resumo: los 7 (sí, 7) candidatos a la jefatura de gobierno saben bien que es lo que necesita la CDMX y sus propuestas son, ambiciones más, ambiciones menos, las mismas. La morenista Sheinbaum y la frentista Barrales se dedicaron a tirarse una a la otra, pero lo cierto es que ambas han estado en el gobierno de esta ciudad en las últimas dos décadas y ambas tienen sus esqueletos en el armario de la podredumbre chilanga, el tétrico priista Mikel pedía el balón y las candidatas punteras le dijeron: no. En este debate me di cuenta de que Super Barrio sigue vivo en el Partido Humanista, la candidata independiente me da la impresión que toma el mismo antidepresivo que Margarita porque eso de hablar en público no es lo suyo, Puri Carpinteyro del PANAL sí tomó clases de oratoria y Marianita Boy del Verde, una chica tipo bien y así, será la inspiración de los púberes que… bueno, ustedes se imaginaran.  


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Miguel Perez

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