Reynosa donde el tiempo no pasa: se acumula.
Y estas últimas generaciones estamos pasando a ser parte de una historia silenciosa, que no tiene nada que decir. Ya ni de beis-bol; mucho menos de ciudad limpia, ordenada y con calidad de vida.
Veamos a la historia de Reynosa, no tanto como un conjunto de hechos y protagonistas; sino que, con pensamiento crítico, repasemos que ha sido históricamente de su visión y estrategia de desarrollo.
Y no hay que irse tan atrás, empecemos con ese suelo prodigioso que levantó a Reynosa, con las manos de quienes empezaban el día muy temprano y tarde terminaban su labor; aquellos quienes dejaron grandes marcas en la historia del desarrollo. Ahí están las marcas que hicieron con la fuerza de sus corazones: Los canales de riego.
Entendámoslo así, el campo de antes nos da un ejemplo de liderazgo; de un liderazgo de trabajo, que como reynosense, hay que ponerlo muy por encima de la tan trillada resiliencia.
Hombres que, con su trabajo y liderazgo, fueron capaces de dar a Reynosa un gran legado, como es el caso de los canales de riego; obras cuya magnitud, no tienen ninguna comparación con obras de nuestra historia reciente.
Reconozco, valoro y me permito poner de ejemplo a esa generación de agricultores, ganaderos y gente del campo; así como a esos comerciantes, que, sin importarles la globalidad, aportaron mucho a nuestra economía local.
Pero alguien vino y de dijo a Reynosa; ¡eith!, no te quedes atrás, aquí hay gas y petróleo. No te puedes, ni debes quedarte ahí, solo con lo que tienes ahora.
Pero lamentable saber que, actualmente la paraestatal está en sus peores condiciones económicas y financieras; y además, está siendo asaltada como quien le quita una paleta a un niño, por una bestia infernal llamada huachicol.
Y que, en nuestra región, no hay muestras de tener el gas ni petróleo suficiente; existiendo quizá un buen remanente en lo que se le denomina la Cuenca de Burgos; pero con mucha indiferencia institucional para una inversión inteligente y óptima explotación.
Pero por supuesto que no hay que echarle la culpa al gas o al petróleo; por supuesto que no. Lo dije al principio, la historia hay que verla por el lado de la visión y la estrategia del desarrollo.
Es así como llegamos a preguntarnos ¿qué se hizo con los pozos petroleros? ¿Alguien nos podrá dar información?; si es falta de gas o petróleo, o falta de inversión para su exploración y/o explotación; o bien solo es falta de voluntad política de los liderazgos sociales y empresariales mudos, o hasta cómplices. ¿Y las administraciones municipales que papel han jugado? ¿No ha habido alguna estrategia que impacte de manera importante y favorablemente en el desarrollo de Reynosa?
Me podrán decir que el tema del petróleo y del gas no es problema municipal. Cierto es. Pero eso no quita de la capacidad gestora y de la gran iniciativa ciudadana que puede liderar un tema tan importante como éste. Para muestra un botón: ¿Y el Sindicato Petrolero?
Que sería de Reynosa con un sindicato petrolero estratégico, visionario, entregado al desarrollo; con un gobierno municipal como gran aliado, así como con otros liderazgos aliados del sector empresarial, académico y profesional. ¿O de donde puede o debe salir el liderazgo adecuado?
Efectivamente tuvo un gran impacto positivo en el desarrollo, el gas y el petróleo; pero nos dejó también “herencias malditas”, como el caso del contratismo, que mucho aporta a la concentración de la riqueza y por lo tanto a la desigualdad; el poder concentrado en la élite petrolera, relaciones de amiguismo que son el génesis de los grandes niveles de corrupción actual.
Y si esto es así, ahora como se vería estratégicamente a un Reynosa que puso su esperanza y su visión en el sector maquilador. ¿Se tenía alguna estrategia económica para el municipio y la región para tomar esta decisión? Y si así es, ¿porque estamos actualmente tan bajos en el contexto del nearshoring?
¿Dónde estaban los liderazgos empresariales, sociales y partidos políticos ante este cambio de vocación económica de Reynosa? ¿Acertaron con este cambio?
Creo que esto se debe reflexionar de frente a las nuevas generaciones; no para hacer juicios, sino para ir trazar una nueva ruta del desarrollo con un soporte prospectivo y una planeación estratégica de visión de largo plazo.
En concreto: Es hora de plantear el desarrollo de Reynosa desde el futuro, con estructuración de escenarios posibles, favorables y altamente novedosos; con un liderazgo político totalmente renovado, sin dinastías, sin complicidades, sin deshonra en el manejo de los recursos públicos.
Carlos de Alejandro Acevedo
Reynosa, Tamaulipas