ESPN. Era noche de fiesta, aunque no de goles. El Estadio Banorte abrió de nuevo sus puertas, después de 20 meses de obras de remodelación, y lo hizo con un partido entre México y Portugal, que no pasaron del empate sin goles.
El mismo Javier Aguirre lo había anticipado, el juego contra Portugal iba a ser lo más parecido a lo que será la inauguración de la Copa del Mundo 2026 el 11 de junio próximo. Por eso necesitaba ver la tenacidad y capacidad de jugadores como Raúl ‘Tala’ Rangel, Obed Vargas y Álvaro Fidalgo.
El césped ‘hermoso’ a decir de los propios futbolistas y visores de FIFA, además de NFL, que estuvieron en la reinauguración, pero el futbol quedó un poco lejos de las expectativas. Ya se sabía que el Vasco iba a tratar de aguantar al equipo de Roberto Martínez, para no salir con una goleada y eso hizo, soportar.
En el primer tiempo, Joao Félix estuvo a punto de regalar una pinturita con un disparo desde la esquina del área, que apenas se fue por arriba del arco de un estático ‘Tala’ Rangel. Minutos después, el poste de la portería de México tembló, después de que el balón pegara en el palo y saliera de la cancha.
En el campo, Álvaro Fidalgo apagó las preocupaciones por la falta de Marcel Ruiz y Gilberto Mora, fuera de acción por lesiones, además que Brian Gutiérrez sigue siendo una grata sorpresa, a pesar de tener poco tiempo con el pasaporte mexicano. Obed Vargas, el del Atlético de Madrid, careció de la pericia de otros juegos, por eso fue uno de los primeros sustituidos.
En la grada hubo ‘Oles’, para los jugadores de Portugal, cada vez que México se animaba a tocar el balón y se pidió a gritos la entrada de Armando ‘Hormiga’ González. Aguirre cumplió el 'capricho', pero si en el primer tiempo no pudo anotar Raúl Jiménez, menos lo hizo el atacante de Chivas, que tuvo una de las más claras del juego, tras una buena jugada armada por Berterame, Sánchez y Quiñones.
La reinaguración del Estadio Banorte fue una noche de fiesta, aunque tristemente no fue de goles.