EJE CENTRAL. La Plaza de San Pedro fue testigo de una escena poco habitual: el Papa León XIV, sonriente y rodeado de visitantes, intentó hacer girar un balón de baloncesto sobre la punta de su dedo, al más puro estilo de los Harlem Globetrotters. La imagen, captada en plena audiencia general, rompió con la solemnidad del momento y dejó entrever una faceta relajada del Pontífice que rápidamente captó la atención de los presentes.
Aunque el gesto fue breve, bastó para generar una ola de reacciones entre los asistentes, quienes respondieron con aplausos y entusiasmo ante la inesperada interacción. La escena, que mezcla simbolismo y cercanía, sirve como antesala de una jornada en la que el mensaje espiritual y la coyuntura internacional se entrelazan con momentos de ligereza.
El encuentro entre el Papa León XIV y los Harlem Globetrotters se dio en el marco de la audiencia general celebrada en la Plaza de San Pedro. El equipo estadounidense, reconocido mundialmente por su espectáculo que combina baloncesto y entretenimiento, acudió al Vaticano como parte de una visita especial que buscaba resaltar los valores del deporte como herramienta de unión.
Durante la reunión, los jugadores compartieron algunos de sus característicos trucos con el Pontífice, quien no dudó en participar en uno de los más icónicos: hacer girar el balón sobre un dedo. Con ayuda de uno de los integrantes del equipo, el Papa intentó replicar el movimiento, provocando una reacción inmediata entre los asistentes.
El ambiente fue distendido y cercano. Las sonrisas dominaron el encuentro, y por unos minutos, la formalidad habitual dio paso a una interacción que dejó ver la dimensión más humana del líder de la Iglesia católica. Este tipo de visitas suelen formar parte de los esfuerzos del Vaticano por acercarse a distintas expresiones culturales y sociales.