ANIMAL.MX. La nueva Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026 de Estados Unidos formalizó una ampliación del componente militar y de seguridad interior en la frontera con México. El documento, publicado por la Casa Blanca, incorpora como línea de acción la expansión de operaciones conjuntas de militares mediante las Homeland Security Task Forces (HSTFs) y refuerza la seguridad fronteriza con respaldo del llamado Departamento de Guerra.
En la ficha oficial de la estrategia, la Casa Blanca señaló de forma textual que el plan “amplía y formaliza las operaciones conjuntas a través de los Grupos de Trabajo de Seguridad Nacional (HSTF) y mejora la seguridad fronteriza mediante el apoyo del Departamento de Guerra”.
El documento completo, de 195 páginas, presenta esa línea como parte del componente de interdicción para contener el flujo de drogas hacia territorio estadounidense.
La estrategia coloca el control de la frontera sur dentro de una respuesta que combina tareas de inteligencia, interdicción y apoyo operativo. En paralelo, el Comando Norte de Estados Unidos (USNORTHCOM) mantiene una misión de apoyo a Customs and Border Protection para frenar tráfico de drogas, contrabando y cruces irregulares en la franja limítrofe. Esa estructura ya opera con capacidades de vigilancia, transporte, ingeniería y soporte logístico.
El endurecimiento del esquema no parte de cero. El 20 de abril, la Casa Blanca informó que la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas reunió a mandos de los departamentos de Estado, Tesoro, Guerra, Justicia, Seguridad Interior y de la comunidad de inteligencia para fortalecer la interdicción. En ese encuentro, Washington colocó como prioridad la coordinación interagencial para frenar tráfico de fentanilo, precursores y redes criminales transnacionales.
En febrero ya se había documentado la intervención de una nueva fuerza interagencial encabezada por mandos militares estadounidenses, la Joint Interagency Task Force-Counter Cartel (JITF-CC), en apoyo de operaciones mexicanas contra jefes del narcotráfico. Ese antecedente mostró que Washington ya venía ampliando el uso de inteligencia y planeación táctica en objetivos de alto perfil ligados a cárteles mexicanos.