EL IMPARCIAL. Petróleos Mexicanos (Pemex) se posiciona actualmente como la segunda empresa petrolera con mayor deuda a nivel global. Al cierre de marzo de 2026, los pasivos totales de la paraestatal mexicana alcanzaron los 99 mil 800 millones de dólares. Esta cifra sitúa a la compañía nacional solo por debajo de la rusa Gazprom, cuyos compromisos financieros ascienden a 103 mil 500 millones de dólares.
Según un análisis realizado por el diario El Universal, basado en los reportes financieros más recientes de las principales corporaciones energéticas del mundo, la situación de Pemex enciende alarmas debido a un indicador crítico: a diferencia de su competidora rusa, la empresa mexicana opera con un patrimonio negativo, lo que limita su capacidad de maniobra sin el respaldo constante del gobierno federal.
Para dimensionar la complejidad de este escenario y entender cómo afecta la economía del país, es necesario revisar el desglose de estos números y la opinión de los especialistas en el sector energético.
La deuda total de 99 mil 800 millones de dólares de la petrolera mexicana no pertenece a un solo concepto. Las cifras oficiales de la empresa al primer trimestre de 2026 muestran que el compromiso económico se divide en dos grandes rubros:
El nivel de endeudamiento de la empresa estatal mexicana supera al de corporaciones globales que manejan volúmenes de producción significativamente mayores. La revisión de los estados financieros muestra la siguiente jerarquía global de pasivos:
Gazprom Rusia 103.5
Pemex México 99.8
Saudi Aramco Arabia Saudita 96.9
BP Reino Unido 82.2
Shell Reino Unido / Países Bajos 80.7
La diferencia más profunda entre Pemex y la cabeza de la lista, Gazprom, radica en el valor de sus activos. Mientras que la firma rusa reporta un patrimonio positivo de 304 millones de dólares, la paraestatal mexicana registra un patrimonio negativo de 104 mil millones de dólares. Esto significa que si Pemex vendiera todas sus instalaciones, refinerías y reservas, el dinero obtenido no alcanzaría para saldar sus deudas vigentes.
El estado actual de las finanzas de Pemex obedece a factores operativos recurrentes. Consultores del sector, como Luis Miguel Labardini (de la firma Marcos y Asociados) y Marcial Díaz Ibarra (de QUA Energy), coinciden en que la empresa arrastra problemas estructurales complejos, caracterizados por una baja plataforma de producción de crudo y marcadas deficiencias en el área de refinación. A esto se suma que el costo de los intereses de la propia deuda consume recursos que podrían destinarse a inversión productiva.
Durante el primer trimestre de 2026, Pemex reportó pérdidas netas por 46 mil millones de pesos. Sin embargo, el impacto directo en el balance financiero fue amortiguado por una aportación directa del gobierno federal de 69 mil millones de pesos. De no haber contado con este subsidio gubernamental, las pérdidas de la petrolera habrían alcanzado el doble del monto reportado. Esta dependencia estructural es el argumento principal por el cual las agencias calificadoras internacionales mantienen notas crediticias bajas sobre el perfil de la empresa.