LATINUS. Hace alrededor de tres millones de años, en un lago en lo que actualmente es la zona de Santa María Amajac en el estado de Hidalgo, existieron los que hasta ahora se pueden considerar los ajolotes (y sus salamandras adultas) más antiguos de México: una especie recientemente descubierta a la que se nombró Ambystoma quetzalcoatli.
Los restos de A. quetzalcoatli son también el fósil más completo que se ha descubierto del género Ambystoma, caracterizado porque algunas de sus especies presentan un fenómeno llamado pedomorfosis (que literalmente significa "forma infantil"), en el que "los individuos adultos conservan rasgos larvarios durante etapas posteriores de su vida".
Incluso, algunas especies de Ambystoma presentan lo que se conoce como neotenia, en que la forma larvaria y acuática, equivalente a los renacuajos de las ranas, se puede reproducir. Estas formas larvarias en México se conocen como ajolotes.
De acuerdo con el reporte que hicieron en la revista Paleontología electrónica Jorge Herrera Flores y María Patricia Velasco de León, A. quetzalcoatli está estrechamente emparentada con las especies actuales de salamandra-ajolote del centro de México.
Santa María Amajac "es un área destacada para el estudio de la biodiversidad pretérita del centro del país", señalan Herrera Flores y Velasco de León, en particular para el periodo Plioceno tardío (hace entre 3.6 millones y 2.6 millones de años) pues en la zona de Santa María Amajac existió un lago situado entre montañas "con una notable diversidad de flora y fauna".
Entre los vestigios encontrados ahí, hay numerosos registros de plantas terrestres y acuáticas, vertebrados e invertebrados y se han descrito varias especies nuevas que además son endémicas (exclusivas de la zona): siete como de encinos fósiles, una de escarabajo, un alga diatomea y un pez gudeido.
El equipo científico explica que los altos niveles de endemismo del paleolago de Amajac y sus alrededores son usuales en el estado de Hidalgo, que "constituye el segundo centro de diversidad florística más importante del país, al albergar cerca de nueve mil especies de plantas endémicas".
Además, es probable "que A. quetzalcoatli evolucionara durante el Plioceno como consecuencia del aislamiento geográfico generado por el cinturón montañoso circundante, formado por la convergencia de la Sierra Madre Oriental y el Eje Neovolcánico".
A principios de 2000, se hallaron 12 especímenes en el yacimiento Sanctorum, en Santa María Amajac, que la investigadora Argelia Solórzano-Aguilera identificó como pertenecientes al género Ambystoma, y así lo reportó en su tesis de licenciatura.
Para junio de 2026, Herrera Flores y Velasco de León publicaron su descripción de Ambystoma quetzalcoatli como nueva especie extinta de ajolote, tras comparar las características de los fósiles con las de 11 especies mexicanas endémicas de Ambystoma.
El equipo de investigación, según comentó Herrera Flores en una conferencia reciente en el Seminario Estudios Paleontológicos y transmitida por el canal INAH TV en YouTube, escogieron el nombre específico quetzalcoatli en alusión a Quetzalcóatl, la deidad serpiente emplumada, pero no sólo por la gran relevancia que tiene esta figura en la cultura nacional.
Fotografía de un fósil de la especie Ambystoma quetzalcoatli y un dibujo de líneas hechos por Herrera Flores y Velasco de León.
Para culturas antiguas como la mexica o la tolteca, Quetzalcóatl era hermano de Xólotl; pero, mientras el primero era el dios de la estrella de la mañana, de la luz, del cielo, de la vida, el segundo lo era de "la estrella vespertina, de la oscuridad, el inframundo y la muerte", según escribió Mercedes de la Garza en la revista Arqueología Mexicana.
Xólotl, aunque era también llamado el dios perro, fue de quien se tomó el nombre a los ajolotes.
Cabe agregar que todas las especies vivas de Ambystoma se distribuyen en América del Norte, abarcando un rango geográfico que va desde el sur de Canadá hasta la mayor parte de los Estados Unidos y el Altiplano Mexicano.
"El género *Ambystoma* comprende 38 especies actuales; de ellas, 18 se encuentran en México y 17 son endémicas del país", señalan Herrera Flores y Velasco de León.