FAMA. Emily Cinnamon Álvarez, hija del campeón mundial Saúl ‘El Canelo’ Álvarez, sorprendió al dar un paso clave en el mundo de la moda al presentarse en una de las pasarelas más importantes, en el New York Fashion Week.
La aparición de la primogénita del boxeador mexicano dio de qué hablar tras lucir un hermoso vestido inspirado en Oaxaca, integrando elementos tradicionales mexicanos en un evento internacional.
Durante su participación en la semana de la moda de Nueva York, Emily Cinnamon Álvarez modeló un vestido de inspiración oaxaqueña del diseñador mexicano Alonso Máximo, de la colección ‘Morelia’, que llamó la atención por su confección artesanal y por los detalles simbólicos de sus bordados.
Las imágenes del evento muestran a Emily portando, con seguridad, una prenda con detalles florales y patrones tradicionales que evocan el trabajo textil característico del estado de Oaxaca. Su presencia fue celebrada por usuarios en plataformas digitales, quienes resaltaron el orgullo de ver representada la cultura mexicana en un escenario de talla mundial.
El vestido que lució Emily no fue una elección casual; la pieza de la colección ‘Morelia Eterna’ retoma elementos típicos del arte textil oaxaqueño, reconocido por sus bordados hechos a mano y por los colores vibrantes que suelen simbolizar identidad, tradición y herencia cultural, al estar vinculado con comunidades indígenas que preservan técnicas ancestrales de confección.
La elección fue interpretada como una forma de enaltecer la riqueza artesanal del país y exponerla ante miles de personas en el mundo de la moda. No obstante, más allá del reflejo cultural, de acuerdo con el diseñador, explicó mediante sus redes sociales que esta propuesta cultural fue inspirada por los recuerdos y sentimientos asociados a su mascota schnauzer: “Fue presencia. Fue lealtad sin distancia. Amor incondicional. Testigo silencioso de los viajes de la vida”.
La prenda que modeló Emily Cinnamon integró una combinación cromática y visual con múltiples referencias simbólicas. Según explicó el creador del diseño, cada figura bordada fue pensada con un significado específico:
En cuanto a la gama de colores, el diseñador detalló que el amarillo se relaciona con el comienzo de la vida, mientras que el tono dorado expresa fidelidad y permanencia. El fucsia transmite fuerza y presencia; el rojo se vincula con el amor intenso; y el verde sugiere evolución y camino recorrido.
Los detalles en negro remiten a la memoria y a la sofisticación; el naranja está conectado con el cambio y la renovación; y el fondo blanco simboliza pureza, funcionando como un lienzo que resguarda los recuerdos en un espacio significativo.