MILENIO. La fiscalía de Estados Unidos ha solicitado formalmente al juez Brian Cogan que sentencie a prisión de por vida al fundador y exlíder del Cártel de Sinaloa, Ismael Zambada García, alias El Mayo, durante su audiencia de sentencia el próximo 20 de julio.
Creen que, en caso de no tener medidas de seguridad suficientes, pudiera seguir dirigiendo al cártel desde prisión, pues aún cuenta con miembros del Cártel de Sinaloa, como su hijo Ismael Zambada Sicairos, El Mayito Flaco, leales a él.
Además, conforme se estableció en su acuerdo de culpabilidad en 2025, también solicitó que se le ordene pagar 15 mil millones de dólares.
En su memorándum de sentencia, Washington aseguró que Zambada es uno de los líderes criminales más importantes del mundo, quien a finales de los años 80 fundó junto a otras personas como Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, al Cártel de Sinaloa.
“De hecho, los crímenes del acusado son tan vastos que la ley requiere una sentencia de prisión de por vida. Por lo tanto, el gobierno solicita respetuosamente que la corte sentencie al acusado a prisión de por vida y que entre en un juicio por aseguramiento de dinero por 15 mil millones de dólares, como se estableció en el acuerdo de culpabilidad”, señala el memorándum de sentencia de los fiscales, encabezados por el fiscal Joseph Nocella Jr.
Por otro lado, aunque no objetaron la solicitud de Zambada para ser ingresado en una prisión donde pueda tener asistencia médica suficiente por condiciones de salud que enfrenta, tampoco estuvieron completamente de acuerdo en la lista de cárceles propuestas por la defensa del acusado.
“El gobierno no tiene objeción ante la Corte para para que se considere las condiciones médicas del acusado para diseñar una recomendación, pero solicita respetuosamente que la corte también considere incluir, en cualquier recomendación, un reconocimiento de los serios riesgos de seguridad que representa actualmente el acusado”
Creen que, en caso de no tener medidas de seguridad suficientes, pudiera seguir dirigiendo al cártel desde prisión, pues aún cuenta con miembros del Cártel de Sinaloa, como su hijo Ismael Zambada Sicairos, El Manito Flaco, leales a él.
“Varios miembros del Cártel siguen leales al acusado, incluyendo a uno de los hijos del acusado, quien se mantiene como líder clave de la facción del acusado del Cártel de Sinaloa ante la ausencia del acusado”, asegura la fiscalía.
Ante esa situación, se detalla que las instalaciones que propuso la defensa de Zambada García para que pudiera cumplir su sentencia, que son el Centro Médico Federal de Butner, en Carolina del Norte, el Centro Médico Federal de Rochester, en Minnesota, y el Centro Médico para Prisioneros Federales de Springfield, en Missouri, no son apropiados para un detenido del calibre de Zambada,
“Por lo tanto, las instalaciones de detención propuestas por el acusado pueden no ser apropiadas por las preocupaciones de seguridad que representa el acusado. Por lo menos, la lista propuesta por el acusado no es una lista exhaustiva de instalaciones apropiadas”, apunta Washington.
Según el documento, durante el tiempo que Zambada García estuvo al frente del cártel, entre finales de los años 80 y julio de 2024, cuando fue entregado a los Estados Unidos, distribuyó cerca de 1.5 millones de kilos de cocaína.
Además de drogas como heroína, fentanilo y metanfetamina, lo que generó miles de millones de dólares en ganancias anuales para el cártel.
“El acusado supervisó el envío de millones de kilos de drogas letales incluyendo cocaína, fentanilo y metanfetamina. Empleó sicarios armados quienes, por órdenes del acusado, agredieron, torturaron y asesinaron para lograr las metas del cártel. "Bajo el control y supervisión del acusado, el cártel pagó millones en sobornos a todos los niveles del gobierno mexicano (policías, soldados y políticos) para asegurar que el cártel pudiera operar sin interferencia (…) por décadas, el acusado fue uno de los más, si no es que el más, prolífico y poderoso narcotraficantes en el mundo”.
Según las investigaciones, que encabezaron el Buró Federal de Investigaciones (FBI), la Administración para el Control de Drogas (DEA) y la Oficina de Investigación de Seguridad Nacional (HSI), el Cártel inició cultivando mariguana que enviaba a los Estados Unidos, y después fungió como intermediario para la cocaína que cárteles colombianos enviaban al norte del Río Bravo.
Después, en los dos mil, las redes criminales colombianas cedieron sus rutas porque las autoridades estadunidenses les estaban siguiendo el paso, y Cárteles como el de Sinaloa lo aprovecharon para fortalecer sus redes en México y establecer sus propias rutas y centros de distribución en lugares como Nueva York.
Usaban “trenes y túneles transfronterizos entre México y los Estados Unidos para expandir las cantidades y tipos de drogas que distribuían (…) con recepciones nocturnas de hasta 15 o 20 aviones, cada uno cargado con mil o mil 500 kilos de cocaína”, señala la fiscalía.
Además, se tiene conocimiento de que en los años noventa se formó la Federación de Sinaloa, un conglomerado de grupos delincuenciales que se unieron para hacer frente a otras redes criminales como la de los hermanos Arellano Félix, en el noroeste mexicano.
Estados Unidos explicó que, mientras se fortalecía el cártel, en junio de 1993 uno de los principales líderes, El Chapo, fue arrestado en Guatemala y entregado a México tras el tiroteo donde murió el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, semanas antes, pero que El Chapo escapó de prisión en 2001 para evitar su extradición a los Estados Unidos.
“Guzmán pudo escapar y evitar la captura, en parte, con el apoyo del acusado (Zambada), señala Washington.
El Chapo fue reprehendido de nuevo en 2014 y volvió a escapar en 2015, para ser recapitulado, y finalmente, extraditado a Estados Unidos en 2016, donde fue enjuiciado y sentenciado a prisión de por vida.
Según Estados Unidos, El Mayo Zambada quedó como el líder de mayor rango dentro del Cártel de Sinaloa hasta julio de 2024, cuando fue entregado en manos de autoridades estadunidenses por Joaquín Guzmán López, uno de los hijos del Chapo Guzmán.
Habiendo enviado millones de kilos de drogas a Estados Unidos, además de haber pagado millones de dólares en sobornos durante su historia criminal, Zambada también es dibujado como un peligroso criminal que no dejó de secuestrar, torturar o asesinar incluso hasta poco antes de que fuera capturado y enviado, irregularmente, a los Estados Unidos.
“Solo unos meses antes de su arresto, el acusado ordenó el asesinato de su sobrino, Eliseo Imperial Castro, también conocido como El Cheyo Antrax, tras descubrir que estaba recolectado deudas presumiblemente a nombre del acusado para su propio beneficio y sin permiso”, señala la fiscalía estadunidense.