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A un año de Ana Ameli: 199 jóvenes más han desaparecido en la CDMX

Por: Administración
2026-07-14 01:03:30
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ANIMAL POLÍTICO. Este 12 de julio de 2026 la familia de Ana Ameli García Gamez sumó 365 días de dolor, angustia e incertidumbre. Vanessa, su madre, es quien sostiene la lucha y es la cara visible de la búsqueda de la joven, vista por última vez en el Pico del Águila del Ajusco.

Ha sido un año de participar en búsquedas, caminatas, marchas y jornadas de protesta durante el Mundial para exigir la presentación con vida de su hija, pero también de 199 mujeres más, entre 15 y 25 años, cuya suerte y paradero dejó de conocerse en ese mismo periodo en la Ciudad de México, según el registro oficial. 

Este domingo, al pie del Ángel de la Independencia, luego de participar en ceremonias espirituales y encabezar una caminata desde la Glorieta de las personas desaparecidas, Vanessa recordó las primeras horas que convirtieron su vida en una búsqueda permanente.

“Hoy, hace 365 días, una llamada cambió mi vida como madre; la vida de una familia, de cientos de amistades, de conocidos…”, recordó Vanessa Gámez.

El 12 de julio de 2025, pasadas las 7 de la tarde, la familia de Ana Ameli se percató de que la estudiante de 19 años no contestaba el teléfono ni recibía mensaje alguno. La joven había ido a una caminata al Ajusco para disfrutar de la naturaleza.

“Mensajes sin respuesta, solo silencio, nada, se había perdido todo contacto con ella”, remarcó.

8:30 de la noche: Ricardo, papá de Ana Ameli, hizo una llamada a Locatel. Ahí comenzó la zozobra, las trabas, la negligencia y la omisión. La primera respuesta que recibieron fue que Locatel no buscaba, que llamaran al 911. Hicieron otra llamada. Empezó la angustia, y le pidieron a Ricardo trasladarse al Ajusco, a más de una hora de su casa. Ahí, los policías de Topilejo le impidieron el paso, porque “ese lugar inmenso, oscuro, donde había estado Ana Ameli en la tarde, estaba cerrado, que volviera al otro día”.

Por única respuesta le dijeron que todos se registraban al llegar, que ella podía estar con sus amigos y sin batería en el celular, que quizá llegaría a su casa. Sin más explicación, creyendo que tal vez era cierto y ante un clima inclemente, Ricardo se fue.

“Ahora sabemos que al irse, porque lo hicieron irse, se perdían horas valiosas que pudieron hacer que Ana Ameli fuera localizada, ayudada y devuelta a casa, pero no fue así”, reclamó su mamá.

Una hora más tarde, el padre de la joven volvió a recibir una llamada de los cuerpos de emergencia que le preguntaban dónde estaba, pues ya lo esperaban para iniciar la búsqueda de su hija. La desesperación e incertidumbre lo hicieron regresar y junto al hermano de Ameli iniciaron la búsqueda que, un año después, no ha concluido porque no hay resultados.

“Momentos de terror al ver la oscuridad, la inmensidad de la montaña, y pensar que en algún lugar de ahí podía estar nuestra niña, indefensa, quizá accidentada, quizá muerta. En ese momento, casi 4 de la mañana, recibo esa llamada que ha cambiado mi existencia: ‘mamá —me sobresalto al contestar—, es mi hijo, es Leonardo que me dice: Ameli no ha regresado a casa, fue al Ajusco y no ha regresado, mamá, pero no te preocupes, ya vamos a buscarla, con un chingo de policías”, narró Vanessa.

En ese momento, su cabeza aún no procesaba, pero su corazón de madre le regresó la razón con la angustia que produce el vacío: “mi hija, mi niña, mi hermosa… ¿qué pasó? ¿a dónde? No, mi niña no…” El grito repetido: “no estás sola, no estás sola” de familiares, amigos, conocidos y personas buscadoras que la rodeaban la interrumpió, al tiempo que se le quebró la voz.

“Desde esa hora, la angustia, el dolor, la incertidumbre iniciaron y han permanecido día a día, segundo a segundo, en estos 365 días sin Ameli, sin saber de ella, sin ese hermoso ser, amoroso, sonriente, sin culpa… sin su olor, sin su sonrisa, sin su cariño… Pensamos lo peor, pero lo peor estaba por venir, lo peor ya ha permanecido por 365 días. Lo peor: cero respuestas, cero pistas, nada acerca de la verdad, nada acerca de volver a estrechar a Ana Ameli entre nuestros brazos”, reclamó Vanessa.

Mujeres, la mayor cantidad de personas jóvenes desaparecidas en CDMX 

“No estamos todas, nos falta Ameli”, gritaban las decenas de personas que unas horas antes marcharon entre consignas de la Glorieta de las personas desaparecidas al Ángel de la Independencia. La historia de Ana Ameli es también la de muchas otras que siguen faltando: de más de mil 500 personas desaparecidas y no localizadas durante la administración capitalina actual —que comenzó en octubre de 2024—, el 37.2 % son mujeres.

Del total de 568, más de la mitad, es decir, casi el 59 % —333— están en el rango de 10 a 29 años de edad, de acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas. Específicamente, entre los 10 y 19 años incluso superan la cantidad de hombres desaparecidos de esas edades. Conforme aumenta la edad, se vuelve mayor el número de varones que desaparecen. 

En la Ciudad de México, las más jóvenes, como Ana Ameli, son de las que con mayor frecuencia se desconoce su paradero; 199 son las mujeres de entre 15 y 25 años que han sido reportadas como desaparecidas en los 365 días que han pasado desde la desaparición de la joven.

Fue hasta tres meses después de ese 12 de julio, que las autoridades de seguridad aceptaron ante su madre que sí operan grupos delictivos en la zona, que ella no se había ido por voluntad y que pudo ser víctima de algún delito.

“En estos 365 días de horror, hemos visto cómo desaparecen cientos de ciudadanos, más de alguno en el Ajusco, jóvenes como Ameli, niños, ancianos, llenos de sueños, llenos de vida, cientos en el país. Hemos visto con coraje y frustración cómo algunos han sido encontrados violentados y sin vida; hemos visto la ineptitud de las instituciones que deben proveer seguridad, pero de hecho están aquí hoy, reprimiendo…”

????El 12 de julio de 2025, Ana Amelí García Gámez desapareció en el Pico del Águila, en la zona del Ajusco al sur de la CDMX. 
Un año después, su madre, Vanessa, encabezó un evento y una marcha desde la Glorieta de las Personas Desaparecidas hasta el Ángel de la Independencia.… pic.twitter.com/dFDe7cFSeT
— Animal Político (@Pajaropolitico) July 12, 2026

Al tiempo que ella hablaba al pie del Ángel, otros familiares y personas solidarias escarbaban, como lo hacen en cada búsqueda, la tierra de la zona verde que rodea la base de la estatua, con el fin de colocar un antimonumento con la leyenda “México Campeón Mundial en Desaparición +135,000 en 2026”. Pronto se formaron ante ellos filas de policías capitalinos que, por un breve momento, parecían querer impedirlo, pero las vallas humanas resultaron más fuertes. 

“¿Dónde estaban cuando Ameli desapareció?”, les lanzó Vanessa. Esa misma pregunta les hizo durante la protesta de familias y colectivos en la víspera del quinto partido de la Selección Mexicana, y ante el recrudecimiento de la seguridad y la agresión en sus últimas manifestaciones. Además, hizo un llamado enfático a las autoridades capitalinas, en un país que, dijo, está rebasado de violencia, corrupción y falta de voluntad.

Son las madres las que han caminado las calles con el vacío en el alma, recordó. Llamó a la jefa de gobierno, Clara Brugada, a dejar de gastar los recursos del pueblo en obras y programas sin sentido, que solo buscan maquillar imágenes, y le pidió  destinar el dinero a la búsqueda de sus hijos. “Deje de pretender que gobierna una ciudad segura, mientras nosotros seguimos caminando la ciudad solas, buscando y siendo amenazadas”, puntualizó la madre buscadora.

Con más de 135 mil desaparecidos en el registro oficial, hay un lugar vacío en el alma de sus mamás, sus familiares y amigos, así como en el corazón de sus familias. Hay un luto permanente por su ausencia, subrayó. “México está de luto, México es campeón en desaparición, y hoy vamos a poner un recordatorio ferviente de ese luto”, dijo.

Colectivos colocaron un Antimonumento enfrente del Ángel de la Independencia para exigir justicia por los miles de desaparecidos. Foto: Marcela Nochebuena

“No jueguen con nuestro dolor”

Vanessa Gámez fue parte de las muchas personas buscadoras que pusieron el dedo en la llaga de la protesta por las personas desaparecidas en el contexto del Mundial 2026, bajo la consigna “No jueguen con nuestro dolor”. Lo hizo antes y después del 8M, marcha en la que también gritó por su hija, antes y después del 10 de mayo, y en las cinco jornadas mundialistas que tuvo la Selección Mexicana, y con ella, las familias de personas desaparecidas que protestaron cada vez que los mexicanos gritaron un gol.

Varias de las consignas que ha repetido los últimos 30 días durante la fiesta mundialista, se volvieron a escuchar sobre Paseo de la Reforma en la caminata dedicada a la joven y a los más de 135 mil: “¿Dónde están, nuestros hijos, dónde están?”, “Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos” e “Hija, escucha, tu madre está en la lucha”. Junto a Vanessa caminaron decenas de familias y solidarios, entre ellas la madre y padre de Olin Hernando Vargas, los hermanos de Ángel Gerardo Ramírez, el papá de Abraham Seidy Hernández del RazoJorge Verástegui, el padre Arturo Carrasco y muchos más.

Por la tarde, el colectivo Una luz en el camino dio a conocer un posicionamiento donde suscribió que “a un año de la desaparición de Ana Ameli, abrazamos la lucha incansable de nuestra compañera Vanessa y de su padre Ricardo. Pero hoy no escribimos para recordar. Hoy escribimos para exigir. Exigimos Verdad. Exigimos Justicia”.

“Exigimos resultados. No es posible que las desapariciones sigan ocurriendo frente a los ojos de las autoridades mientras los responsables continúan actuando con impunidad. Las madres, esposas e hijas que buscamos en el Ajusco estamos cansadas, enfermando física y emocionalmente, mientras el Estado sigue sin estar a la altura de la emergencia que vivimos. ¿Cuántos más? Olin. Luis Óscar. Ana Ameli. Nombres que se suman a una larga lista de ausencias…”, añadieron. 

Al pie del Ángel, Vanessa relató que, al igual que a su padre y a su hermano, a Ana Ameli también le gustaba el futbol, pero su familia no tuvo corazón ni fuerzas para ver un solo partido de la justa mundialista. Como lo ha hecho hasta ahora, durante una de las ceremonias espirituales que abrieron la jornada, le pidió a la madre tierra fuerza para seguir, y cambiar los corazones de la gente con maldad.

“Cambia los corazones de la gente con maldad, para que nos devuelva a nuestros hijos, que nos devuelva a Ana Ameli, que nos devuelva a Olin, a Ximena, a Karen, a Ángel, a todos los que se han llevado, que los devuelva para rendirte el tributo que mereces. Cambia esos corazones, y danos la fuerza para seguir”, pidió en cuclillas frente al humo del copal, las flores, la fruta, el incienso y las fotografías de un tlalmanalli sobre Paseo de la Reforma.


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