FORBES. El gusto por la música viene de los sonidos del barrio en donde creció Fernando Hernández Flores, mejor conocido como El Malilla. “Yo vivía en una tipo vecindad y ahí era donde en la parte de abajo escuchaban salsa, en la parte de en medio les gustaba el rock. Enfrente mi vecino era un mecánico y le gustaban las cumbias, a partir de ahí empezó el gusto por la música”, recuerda el cantante de 26 años.
Fernando, originario de Valle de Chalco, Estado de México, comenzó a hacer música a los 15 años y hoy se describe como una persona que sigue soñando con atreverse a hacer más cosas. Dejó la carrera de Ingeniería Civil para enfocarse en la música. “Cambié los estudios a los estudios musicales. Ahí empecé a pulir el proyecto de El Malilla”, cuenta.
Su trabajo como cantante le ha abierto las puertas para colocarse en algunos de los escenarios más importantes del mundo. En 2025, fue el primer reggaetonero mexicano en cantar en Coachella, mientras que a inicios de este año desfiló en la Semana de la Moda en París.
“Me volví artista por el barrio, porque así lo quiso la gente. Pero después esto se convirtió en un negocio, me profesionalicé. Hoy en día ya estoy en clases de composición de boleros porque, obviamente, componer un bolero no es lo mismo que componer un reggaetón. Me he atrevido a hacer más cosas y [para que] ya sea Don Malilla”, dice entre risas haciendo referencia a su próximo álbum.
“Estamos haciendo música muy linda, música de manera profesional y la gente le va a gustar, le va a sorprender y la va a disfrutar. Ahora sí, este es el álbum que la gente va a decir: vente, vamos a escuchar al Malilla juntos”, agrega.
Los sueños del Malilla no terminan en las canciones y en los conciertos, también ha buscado expandirse hacia otros proyectos, como la taquería Los Pacientes, ubicada en la colonia Doctores, en la Ciudad de México, en donde busca dar un producto de buena calidad que distingue a los mexicanos. Mientras que cuando termine su gira por Estados Unidos, se enfocará en abrir una florería.
Para él, al reggaeton mexicano aún le falta camino por recorrer y destaca el reconocimiento obtenido. “Siento muy lindo el poder ver que nuestro género del reggaetón ya no es tan tachado como antes. Cuando yo comencé haciendo esto, era el de barrio, el del Estado, el chaquita. Siento que falta un gran camino por recorrer y ahí estaremos nosotros para orientar”, dice.
Ha buscado apadrinar a artistas con talento y destreza para hacer música, y que viven en la periferia de la ciudad a través de su sello discográfico La Esquina INC., con siete proyectos actualmente, busca ser las bases para poder cumplir los sueños de los artistas y colocarlos a nivel nacional y que la gente se identifique con los proyectos y la música que hacen.
Y da un consejo a todos aquellos que buscan seguir sus pasos: “Sea cual sea su sueño: músico, escritor, cantante, chef, que de verdad lo disfrutes. Si tú no disfrutas esto, va a ser muy pesado. Recuerda que la música es una carrera y no una carrerita. No importa quién va a llegar primero, segundo, tercero, todos vamos a llegar”, afirma. El Malilla no titubea cuando dice que lo que está viviendo es un sueño y es una bendición que le pasa a uno en un millón.