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El tamaño de sus miedos, el alto de sus vallas

Por: Miguel Perez
2021-03-11 18:52:05
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Las declaraciones antes, durante y posteriores a la macha del 8 de marzo por el día internacional de la mujer de los allegados al primer mandatario y del propio ejecutivo, desenmascaran el profundo miedo en el que vive envuelto el presidente.

La vallas para proteger Palacio Nacional de una posible vandalización durante las protestas dejan claro que López Obrador no entiende que el feminismo no es una afrenta a su investidura, que no hay “opositores” en la organización de la marcha (que se quieran colgar del movimiento, sí, pero eso es harina de otro costal), que en un país en donde diariamente se cometen 10 feminicidios, una valla para proteger un monumento es obsceno.

El discurso del respeto a la integridad de las manifestantes se siente hipócrita cuando las no-granaderas encapsulaban manifestante, cuando las policías golpeaban a fotoperiodistas, cuando desde Palacio Nacional se lanzaron gases lacrimógenos, aunque el gobierno capitalino lo niegue, pero las manifestantes lo vieron y lo documentaron, las periodistas, el grupo Marabunta, pero la negación es su estrategia.

Se siente hipócrita cuando se despliega visiblemente al grupo anti-drones y desde la distancia amedrentaran a las manifestantes, que en el momento no podían saber que los rifles que portaban eran inhibidores de señal (las propias manifestante han circulado las imágenes de cómo desde la azotea del Palacio les apuntaban).

Desde el edificio que ha hecho su morada López Obrador señala los martillos y el fuego de las manifestantes, exhibiendo la violencia de ese grupo de mujeres  y se vanagloria de su “humanismo”. Humanismo que no compagina con la movilización de bots y aplaudidores que prestos salieron a justificar acciones y descalificar a las que protestaban.

No, el presidente no entiende las demandas de las mujeres, no sólo eso, no le importan: no son el tren maya, ni la refinería de Dos Bocas, ni Santa Lucía, proyectos que siguen recibiendo cada vez más fondos, mientras las instituciones para la atención de víctimas de violencia de género están cada vez más ahorcadas.

El presidente tiene miedo: Sabe que a las mujeres les está fallando y actúa en consecuencia como animal herido: si le señalas sus fallos, muerde. Cuando la acción consecuente sería mostrar resultados, que no falacias.

El presidente tiene miedo, no sólo de las mujeres: sabe que su estrategia contra la pandemia y sus estrategas no dan resultados. Sabe que seguimos siendo el país con mayor mortalidad por la enfermedad, a pesar de tener menos contagios que países con menor población.

Sabe que su plan de vacunación no tiene ni pies ni cabeza. Sabe que la vacuna es la mejor arma para la elección intermedia y hace lo posible para que sea su partido el que sea visible durante la vacunación, aunque eso contradiga su propio discurso sobre el oportunismo electoral. Y maquiavélicamente él sí sabe cuántas vacunas se han comprado en realidad, porque esa información se reservó a quién la solicite (¿transparencia? ¿Para qué?).

Tiene miedo de sus terribles resultados en materia económica, que ni con una pandemia en el radar se justifica. Tiene miedo porque sabe que a este país le sale debiendo y para mantener su posición de cuasi monarca depende de la elección intermedia. Él lo sabe ¿y nosotros?

Cartón de Patricio.


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Miguel Perez

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